UNESCO celebra el primer Día Internacional de la Niña

Este primer Día Internacional de la Niña marca un novedoso punto de inflexión en la lucha por sensibilizar acerca de una arraigada discriminación y por impulsar una acción más enérgica en favor de los derechos humanos.

En todo el mundo, las niñas cargan con la peor parte del fardo que suponen la pobreza, la marginación y la violencia. Matrimonios prematuros, discriminación activa y falta de oportunidades se conjugan para pisotear sus derechos. El hecho de haber nacido niña sigue condenando a demasiadas a toda una vida de desigualdades e injusticias, lo que supone una violación de derechos humanos básicos y lastra el desarrollo sostenible de las comunidades y sociedades.

La educación es la herramienta más poderosa para romper este círculo vicioso, pues da a las niñas instrumentos para configurar un mundo más acorde con sus aspiraciones. Puede aplazar matrimonios prematuros y contribuir a la planificación familiar. Constituye un eficaz medicamento contra las enfermedades y la mala salud. Para una sociedad, sencillamente, no hay mejor inversión que la que pueda hacer en los derechos de las niñas, pues sus efectos, trascendiendo lo individual, se amplían hasta incidir en la salud y el bienestar futuros de la sociedad en su conjunto.

Según nuestros cálculos, hay ahora 32 millones de niñas que deberían asistir a la escuela primaria y no lo hacen. Esto debe cambiar. La UNESCO tiene el firme empeño de lograr que todas las niñas tengan acceso a una educación de calidad. Debemos escolarizarlas y asegurarnos de que prosigan los estudios, de la primaria a la secundaria, y de esta a la enseñanza superior.

En pos de esos objetivos trabajamos con los Estados para lograr que sus sistemas educativos estén adaptados a las necesidades de las niñas. Colaboramos con los ministerios de educación para impartir formación a planificadores de políticas, administradores y docentes. Pugnamos por dar una segunda oportunidad a las niñas y mujeres jóvenes que nunca asistieron a la escuela o la abandonaron antes de tiempo. Estas son las metas que inspiran a la Alianza mundial para la educación de las niñas y mujeres de la UNESCO, que se puso en marcha en 2011 y opera en estrecha colaboración con el sector privado.

Los derechos de las niñas son una vertiente básica de la justicia social. Los gobiernos de todo el mundo deben hacer mucho más para ampararlos, reforzar las capacidades de las niñas y crear las condiciones necesarias para que puedan cumplir sus aspiraciones. Ello pasa por una labor más enérgica de protección e integración en los terrenos legislativo y político, y exige también un trabajo específico para acabar con los estereotipos y promover nuevos modelos.

Potenciar la autonomía de las niñas significa potenciar a las sociedades en su conjunto. En este primer Día Internacional de la Niña, exhorto a todos los Estados a hacer suya esta novedosa estrategia en pro de los derechos humanos y el desarrollo.

Fuente: Oficina de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova.  octubre de 2012

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