La escuela como centro del quehacer comunitario

La Educación que queremos, según se ha descrito, como proceso formativo integral y permanente, tiene un espacio de concreción: la escuela. Pero no como la institución escolar que conocemos, sino como ESCUELA COMUNITARIA O ESCUELA BOLIVARIANA, en donde se concreta y materializa la corresponsabilidad de los actores del proceso educativo y se destaca el nuevo rol de las familias en la ciudadanización de la nueva sociedad en construcción.

La anterior caracterización del PEN, tal como lo hemos esbozado a lo largo de estas líneas que anteceden, encuentra su operacionalización en este espacio escolar de nuevo tipo, donde se cotemplan diversos ejes de desarrollo:

· El impulso de la resistencia cultural

· La formación o cualificación laboral

· La promoción de la participación política

· La lucha contra la exclusión social

Esta propuesta de escuela vinculada a la vida en su contexto local (parroquia, barrio o caserío) posee como característica:

A.- Desde el ángulo cultural, la escuela que proponemos es una célula de construcción de la identidad nacional, porque al recuperar colectivamente su historia, descubre y preserva raíces, tradiciones y luchas nacionales emancipadoras. En esa misma óptica es un espacio de resistencia cultural y de contrahegemonía, porque a partir de sus acervos (en el trabajo cooperativo, en la recreación y las actividades lúdicas, en el trabajo artístico como el canto, la música y la poesía, entre otros) enfrenta la penetración de valores y saberes ajenos. Aquí de nuevo compartimos la formulación del Vice-ministerio de Cultura realizada en el Programa LA CULTURA EN LAS ESCUELAS BOLIVARIANAS, en el cual se asumen una serie de objetivos específicos:

– Impulsar proyectos culturales permanentes e integrales que contribuyan a convertir la escuela en el eje dinamizador de la actividad comunitaria.

– Estructurar y desarrollar programas de apoyo para el sistema de redes escolares y culturales en cada instancia de organización y participación comunitaria.

– Convertir la cultura en una práctica permanente integrada en el curriculo y en la práctica pedagógica de la Escuela Bolivariana.

– Dirigir y orientar procesos de creación e innovación permanente.

– Fortalecer las potencialidades creativas, expresivas, comunicativas del alumno, maestros, padres y representantes, directivos y comunidad en general.

– Fomentar la creación de agrupaciones artísticas y culturales en la escuela y su entorno comunitario,

B.- Articulación a múltiples procesos de trabajo, la cual se inicia con la recuperación de las tradiciones cooperativistas y de ayuda mutua entre las que están el convite, la callapa entre otras; en el mismo sentido, se vincula a la experiencia artesano¡ y al desarrollo de la tecnología popular alternativa.

Finalmente, apoya las microempresas para promover el desarrollo local sustentable, como desarrollo a escala humana.

C.- Se conecta con las experiencias organizativas de base en las cuales se ejerce directamente la democracia en una diversidad de modalidades organizativas: juntas vecinales, comité de salud, comité de tierra, clubes deportivos, cabildos y asambleas populares.

De esta manera, el espacio escolar contribuye a la formación de la cultura participativa y es en tal sentido, un eslabón del poder popular local.

D.- Desde la perspectiva social, la escuela comunitaria contribuye a la lucha contra la exclusión al darle acogida en su seno a los sectores vulnerables y ser factor de concurrencia de los programas sociales dirigidos a combatir la pobreza. De igual forma, fomenta la calidad de vida al asociarse a proyectos alternativos de salud, deporte y recreación.

Estas cuatro características de la escuela que se está defendiendo, con su especificidad social-geográfica, político-cultural, es lo que le da el sello de COMUNITARIA, que supera las limitaciones que hemos conocido con la llamada “integración escuela-comunidad”, “abrir la escuela a la comunidad” expresiones de un enfoque paternalista y asistencialista, externo por supuesto al entorno vital de los actores educativos. Esta concepción de implicación e inclusión comunitaria en la escuela no implica abandonar las misión de enseñanza aprendizaje, sino que cualifica dicho proceso como aprendizaje pertinente vinculado a la vida, al trabajo al juego, a la alegría, a la naturaleza, tal como postuló Simón Rodríguez.

En términos del desarrollo curricular y de las prácticas pedagógicas en el aula, también implica:

1.-   La adecuación del currículo a la diversidad de contextos geográficos, étnicos y sociales, favorece también la identidad del niño y el joven con su entorno, sus tradiciones y costumbres y por ende con la cultura local, regional y nacional. Esta acción formativa es clave para enfrentar el fenómeno de la vergüenza étnica y el desarraigo creciente de nuestros jóvenes.

2.- En el plano pedagógico, se le construye viabilidad al aprendizaje significativo, ya que al respetar las especificidades comunitarias y tomar en consideración el acervo cultural del alumno, se conecta este saber previo con los nuevos conocimientos. Por otro lado, esta contextualización favorece la interacción social constructiva de docente.- alumno – representante – comunidad y ambiente local.

Ambas condiciones demandan desarrollar una didáctica de proceso o didáctica investigativa, elaborar estrategias y producir recursos para el aprendizaje partiendo de lo que ofrece el entorno:

· Juegos tradicionales y cooperativos

· Expresiones lingüísticas o giros de la lengua materna: cuentos, adivinanzas, trabalenguas, canciones y refranes.

· Festividades y celebraciones populares

· Cosechas y jornadas de trabajo

· Patrimonio arquitectónico y natural: edificios, parques.

· Tipo de comidas y bebidas

· Utensilios y vasijas propias de la localidad

· Personajes y sitios históricos

· Plantas y animales

· Trabajo artesanal

· Microempresas y fábricas

Con una batería de recursos y estrategias diversas de este tipo, se facilita o media el aprendizaje activo y por descubrimiento, según el cual el niño en las interacciones con su medio y con sus pares, juega y aprende a través de la curiosidad y la indagación.

Cabe considerar por otra parte, que tomar en cuenta el entorno sociocultural de la escuela, permite flexibilizar no tan sólo los contenidos y recursos, sino también la administración curricular se le da mayor pertinencia a los horarios y calendarios, y se hace la planificación en una forma estratégica y de evaluación participativa: autoevaluación o heteroevaluación.

Del mismo modo, esta contextualización, permite la autoformación del docente, centrada en la escuela, lo que atenúa los efectos del tallerismo y la pérdida de clase.

Por otra parte, esta concepción de la escuela como espacio comunitario, lleva implícita la participación de los actores educativos en la gestión escolar, como ejercicio del GOBIERNO ESCOLAR, el cual es la materialización concreta de los principios constitucionales que hemos venido reseñando y los cuales fundamentan un nuevo modelo de gestión educativa (Sí bien actualmente existen ciertas cortapisas legales que obstaculizan la viabílización del Gobierno Escolar, resulta obvio que tales proposiciones van a estar recogidas en la Nueva Ley Orgánica de Educación y otros instrumentos legales que hay que elaborar en correspondencia con los cambios que se están impulsando en el terreno educativo).

Este nuevo modelo de gestión en la escuela, significa el ejercicio de la democracia participativa y protagónica por parte de los ciudadanos y ciudadanas en el contexto local, con los siguientes criterios prácticos:

· Elección directa, rendición de cuenta de supervisores y directivos cualquiera que sea la temporalidad de los mismos, deben estar sujetos a un proceso de control ordinario y extraordinario. Anualmente, de acuerdo a los resultados del control, se determinará su permanencia en el cargo.

· Participación en el proceso de elaboración del Proyecto Pedagógico Comunitario.

· Contribución a la evaluación del desempeño profesional del docente.

· Negociación de la distribución de la matrícula.

· Participación en la elaboración y adecuación de las edificaciones escolares al contexto geográfico y al ambiente socio – cultural. (tipo de aula, pasillos, canchas, aula taller, espacio recreacional, arborización). Participación en la reparación y mantenimiento preventivo de la planta física.

· Administración de los recursos materiales y financieros.

· Elaboración y ejecución de planes de alfabetización y de capacitación laboral.

· Desarrollo de actividades formativas, culturales, deportivas y recreativas en horarios nocturnos, los fines de semanas y en vacaciones.

· Contribución a la elaboración de planes de desarrollo local sustentable, en los cuales se articulan diversos procesos: educativos, culturales, productivos, de servicios.

· Establecer un enlace o red entre las escuelas de una misma localidad, con el fin de unificar criterios y aportar soluciones a los problemas de la comunidad.

Al promover la participación de la comunidad en el proceso educativo a través del desarrollo de planes y proyectos y en la medida que la, misma se involucro, estará en capacidad de evaluar el desempeño del personal que labora en la institución escolar, sean docentes, personal administrativo u obrero. Por lo tanto, tendrá injerencia en la elección y/o ratificación de

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